LA POESÍA ESPAÑOLA DE
PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
      Modernismo, 98 y
      Generación del 27

      Manuel Velázquez Del Oso
La poesía modernista 1/2
   Modernismo :
    movimiento artístico
    rupturista con la estética
    y el espíritu utilitario de la
    época, que busca la
    belleza y la evasión de la
    vida real.
   En Hispanoamérica:
    Rubén Darío.
   En España: Manuel
    Machado, Juan
    Ramón Jiménez .
Rubén Darío
            (Metapa, Nicaragua, 1867 - León, Nicaragua, 1916)


La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, pirueta el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente,
la libélula vaga de una vaga ilusión. (…)

                          Prosas profanas y otros poemas.
Juan Ramón Jiménez
(Moguer, Huelva, 1881 - Puerto Rico, 1958)

                                            CREPÚSCULO

                      El poniente me invade con sus flores
                      melancólicas de oro, mientras canta
                      el ruiseñor de todos mis amores
                      frente al llanto sin fin de mi garganta.

                      Yo, al ver este oro entre el pinar sombrío,
                      me he acordado de mí tan dulcemente,
                      que era más dulce el pensamiento mío
                      que toda la dulzura del poniente.

                      ¡Oh dulzura de oro!, ¡oh campo verde,
                      corazón con esquilas, humo en calma!,
                      no hay en la vida nada que recuerde
                      estos dulces ocasos de mi alma.

                                                                 Las hojas verdes
¡AMOR!

    Todas las rosas son la misma rosa,
¡amor!, la única rosa;
y todo queda contenido en ella,
Breve imajen del mundo,
¡amor!, la única rosa.

                                    Poesía
La poesía del 98
   Pronto los poetas se despegan
    del Modernismo y se inclinan por
    una mayor sencillez de la
    expresión y un mayor intimismo.
   Los poetas del 98 se muestran
    tristes y ensimismados, mirando
    siempre hacia su interior. Su
    paisaje es el austero panorama de
    Castilla.
Antonio Machado
XI
Yo voy soñando caminos        La tarde más se oscurece;
de la tarde. ¡Las colinas     y el camino que serpea
doradas, los verdes pinos,    y débilmente blanquea,
las polvorientas encinas! …   se enturbia y desaparece.
¿Adónde el camino irá?        Mi cantar vuelve a plañir:
Yo voy cantando, viajero      Aguda espina dorada,
a lo largo del sendero …      quién te pudiera sentir
-La tarde cayendo está-.      en el corazón clavada.
En el corazón tenía
la espina de una pasión;                  Soledades, galerías y otros poemas
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
Campos de Soria

¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su cruva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!
                             Campos de Castilla
A un olmo seco

      Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
      ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
      No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
      Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
      Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
                                           …
…
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
                                     Campos de Castilla
XXIX

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

                  Proverbios y Cantares
La poesía de la Generación del 27
   El Grupo poético del 27 está formado
    por poetas que buscan nuevos cauces
    de expresión.
   El nombre les viene por coincidir el
    año 1927 con la celebración del
    centenario de Góngora , poeta
    admirado por el grupo.
   Todos reciben también la influencia de
    Juan Ramón Jiménez y de las
    Vanguardias (sobre todo del
    surrealismo).
   Buscan impresionar al lector con
    palabras que sugieren y evocan
    sentimientos.
   Posteriormente, ante los
    acontecimientos históricos, los poetas
    adquieren un fuerte compromiso
    social.
Federico García Lorca
     (Fuentevaqueros, Granada, 1898 – Víznar, Granada, 1936)
•   Nació en una familia acomodada que le
    permitió desarrollar la temprana vocación
    literaria que le llevó a cultivar con gran
    éxito la poesía y el teatro.

•   Dentro de su obra poética se pueden
    destacar: Libro de poemas (1921),
    Canciones (1927), Primer Romancero
    gitano (1928), Poema del cante jondo
    (1931), Llanto por Ignacio Sánchez Mejías
    (1935) y Poeta en Nueva York, publicado
    póstumo.

•   Como autor teatral destacan: Mariana
    Pineda (1927), Bodas de sangre (1933),
    Yerma (1934), Doña Rosita la soltera
    (1936) y La casa de Bernarda Alba (1936).
Romance de la luna, luna

      La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna.
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
                            …
…

      El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

     Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

      Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.


                                    Romancero gitano
CIUDAD SIN SUEÑO
              (Nocturno del Brooklyn Bridge)

No duerme nadie por el cielo.
Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna
huelen y rondan las cabañas.
Vendrán las iguanas vivas
a morder a los hombres que no sueñan
encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto
bajo la tierna protesta de los astros.
No duerme nadie por el mundo.
Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para
      [que callase. (…)

                                      Poeta en Nueva York
LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS
                La cogida y la muerte

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde. (…)
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Luis Cernuda
                           (Sevilla, 1902 – México, 1963)
•   Discípulo de Pedro Salinas en la
    Universidad de Sevilla, donde estudió
    Derecho, pasó después a Madrid, en 1928.

•   Parte de la poesía clásica, recoge la
    influencia del surrealismo y evoluciona
    hacia una poesía coloquial, reflexiva y
    moral. Marchó al exilio en 1938.

•   Reúne todos sus libros de poesía
    publicados a lo largo de los años en un
    solo volumen titulado La realidad y el
    deseo, 1936.

•   También escribió obras en prosa, tanto
    poética (Ocnos) como de crítica literaria.
I
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece
                                                    [el tormento.

Allá donde termine este afán que exige un
                                       [dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
                                        Donde habite el olvido
PREGUNTA VIEJA,VIEJA RESPUESTA
¿Adónde va el amor cuando se olvida?
No aquel a quien hicieras la pregunta
     Es quien hoy te responde.

Es otro, al que unos años más de vida
Le dieron la ocasión, que no tuviste,
      De hallar una respuesta.

Los juguetes del niño que ya es hombre,
¿Adónde fueron, di? Tú lo sabías,
      Bien pudiste saberlo.

Nada queda de ellos: sus ruinas
Informes e incoloras, entre el polvo,
     El tiempo se ha llevado.

El hombre que envejece, halla en su mente,
En su deseo, vacíos, sin encanto,
      Dónde van los amores.

Mas si muere el amor, no queda libre
El hombre del amor: queda su sombra,
     Queda en pie la lujuria.

¿Adónde va el amor cuando se olvida?
No aquel a quien hicieras la pregunta
     Es quien hoy te responde.
                                     Desolación de la Quimera
Rafael Alberti
(Puerto de Santa María, Cádiz, 1902 – 1999)
                      •   Uno de los poetas más fecundos y
                          brillantes en la versificación de la poesía
                          contemporánea.
                      •   El abandono de su ambiente y la llegada a
                          Madrid en 1917, le irán haciendo derivar
                          de su primera vocación de pintor a la
                          literatura.
                      •   Obras anteriores a su exilio: Marinero en
                          tierra (1925), Sobre los ángeles (1929), El
                          poeta en la calle (1938).
                      •   Algunas obras del exilio: Entre el clavel y
                          la espada (1941), Pleamar (1944), Roma,
                          peligro para caminantes (1968), etc.
                      •   Desde 1976 reside nuevamente en
                          España.
                      •   También escribió teatro: El hombre
                          deshabitado (1930), El Adefesio (1944),
                          Noche de guerra en el Museo del Prado
                          (1956).
MI CORZA

    Mi corza, buen amigo,
mi corza blanca.

     Los lobos la mataron
al pie del agua.

    Los lobos, buen amigo,
que huyeron por el río.

    Los lobos la mataron
dentro del agua.

                             Marinero en tierra
LOS NIÑOS DE EXTREMADURA

    Los niños de Extremadura
van descalzos.
¿Quién les robó los zapatos?

    Les hiere el calor y el frío.
¿Quién les rompió los vestidos?

     La lluvia
les moja el sueño y la cama.
¿Quién les derribó la casa?

     No saben
los nombres de las estrellas.
¿Quién les cerró las escuelas?

     Los niños de Extremadura
son serios.
¿Quién fue el ladrón de sus juegos?

                                      El poeta en la calle
METAMORFOSIS DEL CLAVEL

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

     Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

     Creyó que el mar era el cielo;
que la noche, la mañana.
Se equivocaba.

     Que las estrellas, rocío;
que el calor, la nevada.
Se equivocaba.

     Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

                               Entre el clavel y la espada
CANCIÓN 8

     Hoy las nubes me trajeron,
volando, el mapa de España.
¡Qué pequeño sobre el río,
y qué grande sobre el pasto
la sombra que proyectaba!

     Se le llenó de caballos
la sombra que proyectaba.
Yo, a caballo, por su sombra
busqué mi pueblo y mi casa.

     Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.
Aunque no estaba la fuente,
la fuente siempre sonaba.
Y el agua que no corría
volvió para darme agua.

                Baladas y canciones del Paraná

Poesíaespañolasigloxx

  • 1.
    LA POESÍA ESPAÑOLADE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX Modernismo, 98 y Generación del 27 Manuel Velázquez Del Oso
  • 2.
    La poesía modernista1/2  Modernismo : movimiento artístico rupturista con la estética y el espíritu utilitario de la época, que busca la belleza y la evasión de la vida real.  En Hispanoamérica: Rubén Darío.  En España: Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez .
  • 3.
    Rubén Darío (Metapa, Nicaragua, 1867 - León, Nicaragua, 1916) La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro; y en un vaso olvidada se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, pirueta el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente, la libélula vaga de una vaga ilusión. (…) Prosas profanas y otros poemas.
  • 4.
    Juan Ramón Jiménez (Moguer,Huelva, 1881 - Puerto Rico, 1958) CREPÚSCULO El poniente me invade con sus flores melancólicas de oro, mientras canta el ruiseñor de todos mis amores frente al llanto sin fin de mi garganta. Yo, al ver este oro entre el pinar sombrío, me he acordado de mí tan dulcemente, que era más dulce el pensamiento mío que toda la dulzura del poniente. ¡Oh dulzura de oro!, ¡oh campo verde, corazón con esquilas, humo en calma!, no hay en la vida nada que recuerde estos dulces ocasos de mi alma. Las hojas verdes
  • 5.
    ¡AMOR! Todas las rosas son la misma rosa, ¡amor!, la única rosa; y todo queda contenido en ella, Breve imajen del mundo, ¡amor!, la única rosa. Poesía
  • 6.
    La poesía del98  Pronto los poetas se despegan del Modernismo y se inclinan por una mayor sencillez de la expresión y un mayor intimismo.  Los poetas del 98 se muestran tristes y ensimismados, mirando siempre hacia su interior. Su paisaje es el austero panorama de Castilla.
  • 7.
  • 8.
    XI Yo voy soñandocaminos La tarde más se oscurece; de la tarde. ¡Las colinas y el camino que serpea doradas, los verdes pinos, y débilmente blanquea, las polvorientas encinas! … se enturbia y desaparece. ¿Adónde el camino irá? Mi cantar vuelve a plañir: Yo voy cantando, viajero Aguda espina dorada, a lo largo del sendero … quién te pudiera sentir -La tarde cayendo está-. en el corazón clavada. En el corazón tenía la espina de una pasión; Soledades, galerías y otros poemas logré arrancármela un día: ya no siento el corazón. Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río.
  • 9.
    Campos de Soria ¡Colinasplateadas, grises alcores, cárdenas roquedas por donde traza el Duero su cruva de ballesta en torno a Soria, oscuros encinares, ariscos pedregales, calvas sierras, caminos blancos y álamos del río, tardes de Soria, mística y guerrera, hoy siento por vosotros, en el fondo del corazón, tristeza, tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan, conmigo vais! ¡Colinas plateadas, grises alcores, cárdenas roquedas! Campos de Castilla
  • 10.
    A un olmoseco Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero …
  • 11.
    … te convierta enmelena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera. Campos de Castilla
  • 12.
    XXIX Caminante, son tushuellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. Proverbios y Cantares
  • 13.
    La poesía dela Generación del 27  El Grupo poético del 27 está formado por poetas que buscan nuevos cauces de expresión.  El nombre les viene por coincidir el año 1927 con la celebración del centenario de Góngora , poeta admirado por el grupo.  Todos reciben también la influencia de Juan Ramón Jiménez y de las Vanguardias (sobre todo del surrealismo).  Buscan impresionar al lector con palabras que sugieren y evocan sentimientos.  Posteriormente, ante los acontecimientos históricos, los poetas adquieren un fuerte compromiso social.
  • 14.
    Federico García Lorca (Fuentevaqueros, Granada, 1898 – Víznar, Granada, 1936) • Nació en una familia acomodada que le permitió desarrollar la temprana vocación literaria que le llevó a cultivar con gran éxito la poesía y el teatro. • Dentro de su obra poética se pueden destacar: Libro de poemas (1921), Canciones (1927), Primer Romancero gitano (1928), Poema del cante jondo (1931), Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935) y Poeta en Nueva York, publicado póstumo. • Como autor teatral destacan: Mariana Pineda (1927), Bodas de sangre (1933), Yerma (1934), Doña Rosita la soltera (1936) y La casa de Bernarda Alba (1936).
  • 15.
    Romance de laluna, luna La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira, mira. El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos harían con tu corazón collares y anillos blancos. Niño, déjame que baile. Cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque con los ojillos cerrados. Huye luna, luna, luna. que ya siento sus caballos. Niño, déjame, no pises mi blancor almidonado. …
  • 16.
    El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Dentro de la fragua el niño tiene los ojos cerrados. Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos. Las cabezas levantadas y los ojos entornados. Cómo canta la zumaya, ¡ay, cómo canta en el árbol! Por el cielo va la luna con un niño de la mano. Dentro de la fragua lloran, dando gritos, los gitanos. El aire la vela, vela. El aire la está velando. Romancero gitano
  • 17.
    CIUDAD SIN SUEÑO (Nocturno del Brooklyn Bridge) No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan las cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Hay un muerto en el cementerio más lejano que se queja tres años porque tiene un paisaje seco en la rodilla y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto que hubo necesidad de llamar a los perros para [que callase. (…) Poeta en Nueva York
  • 18.
    LLANTO POR IGNACIOSÁNCHEZ MEJÍAS La cogida y la muerte A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. (…) Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde, cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en punto de la tarde.
  • 19.
    Luis Cernuda (Sevilla, 1902 – México, 1963) • Discípulo de Pedro Salinas en la Universidad de Sevilla, donde estudió Derecho, pasó después a Madrid, en 1928. • Parte de la poesía clásica, recoge la influencia del surrealismo y evoluciona hacia una poesía coloquial, reflexiva y moral. Marchó al exilio en 1938. • Reúne todos sus libros de poesía publicados a lo largo de los años en un solo volumen titulado La realidad y el deseo, 1936. • También escribió obras en prosa, tanto poética (Ocnos) como de crítica literaria.
  • 20.
    I Donde habite elolvido, En los vastos jardines sin aurora; Donde yo sólo sea Memoria de una piedra sepultada entre ortigas Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. Donde mi nombre deje Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, Donde el deseo no exista. En esa gran región donde el amor, ángel terrible, No esconda como acero En mi pecho su ala, Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece [el tormento. Allá donde termine este afán que exige un [dueño a imagen suya, Sometiendo a otra vida su vida, Sin más horizonte que otros ojos frente a frente. Donde penas y dichas no sean más que nombres, Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, Disuelto en niebla, ausencia, Ausencia leve como carne de niño. Allá, allá lejos; Donde habite el olvido. Donde habite el olvido
  • 21.
    PREGUNTA VIEJA,VIEJA RESPUESTA ¿Adóndeva el amor cuando se olvida? No aquel a quien hicieras la pregunta Es quien hoy te responde. Es otro, al que unos años más de vida Le dieron la ocasión, que no tuviste, De hallar una respuesta. Los juguetes del niño que ya es hombre, ¿Adónde fueron, di? Tú lo sabías, Bien pudiste saberlo. Nada queda de ellos: sus ruinas Informes e incoloras, entre el polvo, El tiempo se ha llevado. El hombre que envejece, halla en su mente, En su deseo, vacíos, sin encanto, Dónde van los amores. Mas si muere el amor, no queda libre El hombre del amor: queda su sombra, Queda en pie la lujuria. ¿Adónde va el amor cuando se olvida? No aquel a quien hicieras la pregunta Es quien hoy te responde. Desolación de la Quimera
  • 22.
    Rafael Alberti (Puerto deSanta María, Cádiz, 1902 – 1999) • Uno de los poetas más fecundos y brillantes en la versificación de la poesía contemporánea. • El abandono de su ambiente y la llegada a Madrid en 1917, le irán haciendo derivar de su primera vocación de pintor a la literatura. • Obras anteriores a su exilio: Marinero en tierra (1925), Sobre los ángeles (1929), El poeta en la calle (1938). • Algunas obras del exilio: Entre el clavel y la espada (1941), Pleamar (1944), Roma, peligro para caminantes (1968), etc. • Desde 1976 reside nuevamente en España. • También escribió teatro: El hombre deshabitado (1930), El Adefesio (1944), Noche de guerra en el Museo del Prado (1956).
  • 23.
    MI CORZA Mi corza, buen amigo, mi corza blanca. Los lobos la mataron al pie del agua. Los lobos, buen amigo, que huyeron por el río. Los lobos la mataron dentro del agua. Marinero en tierra
  • 24.
    LOS NIÑOS DEEXTREMADURA Los niños de Extremadura van descalzos. ¿Quién les robó los zapatos? Les hiere el calor y el frío. ¿Quién les rompió los vestidos? La lluvia les moja el sueño y la cama. ¿Quién les derribó la casa? No saben los nombres de las estrellas. ¿Quién les cerró las escuelas? Los niños de Extremadura son serios. ¿Quién fue el ladrón de sus juegos? El poeta en la calle
  • 25.
    METAMORFOSIS DEL CLAVEL Seequivocó la paloma. Se equivocaba. Por ir al norte, fue al sur. Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba. Creyó que el mar era el cielo; que la noche, la mañana. Se equivocaba. Que las estrellas, rocío; que el calor, la nevada. Se equivocaba. Que tu falda era tu blusa; que tu corazón, su casa. Se equivocaba. (Ella se durmió en la orilla. Tú, en la cumbre de una rama.) Entre el clavel y la espada
  • 26.
    CANCIÓN 8 Hoy las nubes me trajeron, volando, el mapa de España. ¡Qué pequeño sobre el río, y qué grande sobre el pasto la sombra que proyectaba! Se le llenó de caballos la sombra que proyectaba. Yo, a caballo, por su sombra busqué mi pueblo y mi casa. Entré en el patio que un día fuera una fuente con agua. Aunque no estaba la fuente, la fuente siempre sonaba. Y el agua que no corría volvió para darme agua. Baladas y canciones del Paraná