Los esquimales viven en el Ártico, una de las regiones más frías de la Tierra. Se han adaptado a vivir en este clima extremo a través de la caza, la pesca, y construyendo iglús y otras viviendas para protegerse del frío. Aunque pequeños en estatura, los esquimales son fuertes y resistentes. Han desarrollado un estilo de vida nómada y una cultura basada en la familia extendida.