Al principio, los caballeros,  no tenían por que ser nobles, si no tener caballos y armas, y con ellas participar en guerras, a cambio los reyes les daban distintos privilegios. Más tarde todo eso cambio y no todos podían tener el título de caballeros. Para ser caballero , había normas, como ser noble tres generaciones, por parte de madre o padre.
Al cumplir siete años,  tenían que prestar sus servicios como pajes,  en algún castillo de un  señor. A los catorce años, pasaba a ser escudero ,  tenían que cuidar a su caballo y las armas de su señor.
A los veinte años, tenían el derecho a ser investido como caballero. En la víspera habría de ayunar, confesar y comulgar; escogía a los padrinos que deberían armarle y con los que comería antes, pero lo tendría que hacer en mesa separada y con la prohibición de hablar o reír. La noche anterior la tenía que pasar armado y en vela, esto era llamado, “la vela de las armas”, a la mañana  siguiente se bañaba e iba a la Iglesia donde recibía  la bendición del sacerdote  y se inclinaba frente al  caballero que lo armaría.
Julia Alejandre nº 1

Presentación1

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    Al principio, loscaballeros, no tenían por que ser nobles, si no tener caballos y armas, y con ellas participar en guerras, a cambio los reyes les daban distintos privilegios. Más tarde todo eso cambio y no todos podían tener el título de caballeros. Para ser caballero , había normas, como ser noble tres generaciones, por parte de madre o padre.
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    Al cumplir sieteaños, tenían que prestar sus servicios como pajes, en algún castillo de un señor. A los catorce años, pasaba a ser escudero , tenían que cuidar a su caballo y las armas de su señor.
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    A los veinteaños, tenían el derecho a ser investido como caballero. En la víspera habría de ayunar, confesar y comulgar; escogía a los padrinos que deberían armarle y con los que comería antes, pero lo tendría que hacer en mesa separada y con la prohibición de hablar o reír. La noche anterior la tenía que pasar armado y en vela, esto era llamado, “la vela de las armas”, a la mañana siguiente se bañaba e iba a la Iglesia donde recibía la bendición del sacerdote y se inclinaba frente al caballero que lo armaría.
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