Un niño pequeño se interesa por un perrito defectuoso en una tienda de mascotas y, a pesar de su escaso dinero, está decidido a pagarlo en su totalidad porque siente empatía por el cachorro. El dueño, conmovido por la determinación del niño, reconoce la importancia de la comprensión y el amor incondicional. La historia resalta que el valor de una vida no se mide por habilidades físicas, sino por la conexión emocional y la aceptación mutua.