Un niño con una pierna discapacitada visitó una tienda de mascotas y se enamoró de un cachorro cojo. A pesar de solo tener $2.37 y el cachorro costar entre $30 y $50, insistió en pagar el precio completo en pequeños pagos mensuales porque entendía la discapacidad del cachorro. El dueño de la tienda quedó conmovido por la compasión del niño.