Arquímedes inventó un método para determinar el volumen de objetos irregulares mientras se bañaba. Al sumergir la corona del gobernante en el agua, se dio cuenta de que podía usar la cantidad de agua desplazada para calcular el volumen y determinar si la corona estaba hecha de oro puro. Más tarde, formuló el principio de Arquímedes, que establece que un cuerpo sumergido en un fluido experimenta una fuerza ascendente igual al peso del fluido desplazado.