Existen tres causas principales para la existencia de programas maliciosos: 1) La mayoría de sistemas operativos y aplicaciones necesitan ejecutar programas externos, lo que los hace vulnerables; 2) Los programas maliciosos se dirigen a sistemas populares y bien documentados con vulnerabilidades conocidas; 3) Para que los creadores de malware los consideren, un sistema debe cumplir estos tres criterios.