El autor argumenta que las acampadas piden un alto en el camino para detener las medidas aceleradas que están dañando al planeta y a las personas. Señala varios problemas como la industrialización excesiva, la pérdida del campesinado, la banca corrupta, la falta de crédito para la educación y el emprendimiento, y la política al servicio de las corporaciones. Concluye que debemos hacer una pausa para reflexionar sobre un camino más sostenible.