Internet funciona gracias a estándares abiertos que permiten que todas las redes se conecten entre sí, lo que posibilita que cualquier persona pueda crear contenido y ofrecer servicios sin necesidad de una autoridad central. Internet no tiene un único responsable, sino que está compuesto por miles de redes interconectadas gestionadas por proveedores de servicios, empresas, universidades y gobiernos.