El traslado del mercado público en Riohacha buscaba mejorar la higiene y la organización del área, impulsando las ventas y fomentando el deporte con la construcción de un polideportivo. Sin embargo, algunos vendedores ambulantes no se trasladaron y, al disminuir la vigilancia policial desde 2007, surgieron problemas de desorden, venta ilegal y delincuencia en los alrededores. Esto ha generado un aumento en los accidentes y una caída en las ventas de los establecimientos formales del mercado viejo.