La huelga general del 29 de marzo contra la reforma laboral fue un éxito de participación con casi el 80% de los trabajadores secundándola, y un éxito democrático. Aunque el gobierno intentó deslegitimarla y algunos empresarios amenazaron con despidos, la huelga contó con un amplio respaldo y se desarrolló de forma pacífica. Los sindicatos advierten al gobierno que habrá un conflicto social creciente si no se modifica sustancialmente la reforma laboral, y anuncian más moviliz