El anime se originó en Japón como un estilo particular de animación surgido después de la Segunda Guerra Mundial, influenciado por Disney y con historias basadas en los populares mangas. Los personajes de anime se caracterizan por sus grandes ojos, cuerpos expresivos y personalidades definidas. Actualmente, el anime se ha globalizado e influye en la cultura popular a través de la televisión, películas, videojuegos y merchandising.