Rapunzel vivía encerrada en una torre por una bruja. Un príncipe la escuchó cantar y se enamoró de ella. La bruja los descubrió y desterró a Rapunzel a un desierto, mientras que al príncipe le sacó los ojos. Ambos sufrieron hasta que se reencontraron y las lágrimas de Rapunzel devolvieron la vista al príncipe. Finalmente se casaron y vivieron felices.