Jesús lava los pies de sus discípulos durante la Última Cena para enseñarles que deben amarse y servirse los unos a los otros como Él los ha amado y servido. Jesús propone el amor, la humildad y el servicio como el modelo para su comunidad, en contraste con las ideas dominantes de poder y jerarquía. Él invita a sus seguidores a amar a todos, incluso a aquellos que son difíciles, porque todos son amados por Dios.