Birmania sufre altos niveles de pobreza, corrupción y violaciones a los derechos humanos bajo el régimen militar. Más del 40% de la población vive en la pobreza y miles se han visto obligados a huir al campo de refugiados de Mae Sot en Tailandia para escapar de la opresión. A pesar de las elecciones democráticas de 1990, el ejército mantiene el control total y encarcela a disidentes.