Los defensores de los derechos humanos y animales en Tailandia están sujetos a amenazas, agresiones, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas por parte del gobierno tailandés, que los ve como una amenaza. Además, en Tailandia no se respetan plenamente los derechos de los niños, quienes a menudo sufren discriminación y pobreza que les impide acceder a una educación y salud adecuadas a pesar de los esfuerzos legislativos.