Kyle estaba cargando todos sus libros a casa un viernes cuando el narrador lo vio y pensó que era un empollón. Más tarde, vio a unos chicos empujar a Kyle y tirarle los libros, por lo que fue a ayudarlo. Pasaron el fin de semana juntos y se hicieron amigos. Años después, en el discurso de graduación, Kyle reveló que ese día iba a suicidarse, pero que gracias a la amistad del narrador se salvó.