El documento discute los riesgos del fanatismo religioso y cómo este puede dividir a las personas y comunidades. Relata la historia de un pueblo dividido donde la tercera parte son católicos, otra parte son evangélicos y el resto son testigos de Jehová, y como cada grupo no se habla entre sí. Finalmente, sugiere que un apóstol debería quitarles algo de su religión para que fueran menos fanáticos y más humanos.