Los primeros métodos para medir el tiempo incluyeron el uso de la sombra del sol y la división del día en unidades más pequeñas por los sumerios. Más tarde, los egipcios dividieron el día en 24 horas. A través de los años, se inventaron relojes de sol, agua, arena y mecánicos para medir el tiempo de forma más precisa. Finalmente, los avances en la electrónica llevaron al desarrollo de relojes de cuarzo, digitales y de pulsera más pequeños y precisos.