El documento aboga por el respeto hacia los animales no humanos y critica el especismo, que considera una forma de discriminación arbitraria similar a otros prejuicios sociales. Se destaca cómo la sociedad justifica la explotación de los animales basándose en su especie, y se llama a la reflexión sobre la educación y los valores que se transmiten a las nuevas generaciones. Además, se denuncia el capitalismo y la industria que perpetúan el sufrimiento animal, instando a la acción y la abolición de prácticas violentas como las corridas de toros.