El documento argumenta a favor de la igualdad animal y en contra del especismo. Señala que, al igual que el racismo y el sexismo, el especismo se basa en prejuicios arbitrarios sobre la capacidad de sentir de los animales. Aunque los humanos tienen mayores capacidades mentales, esto no justifica someter a los animales o causarles sufrimiento. El documento también critica las prácticas de la industria ganadera y cómo esta engaña al consumidor sobre las condiciones de vida y muerte de los animales.