La infidelidad puede verse como un problema económico según el autor. La lectura sugiere que las mujeres tienden a ser infieles con hombres que tienen mayores recursos económicos que sus parejas, ya que ven a los hijos como una inversión y buscan parejas que puedan proveer de manera estable. Los hombres con mayor poder adquisitivo también tienden a tener más amantes o cambiar frecuentemente de esposas. El autor concluye que si los impuestos se distribuyeran de manera más equitativa, tanto mujeres como hombres se verían menos