El salmo describe las insidias de los adversarios del salmista y la intervención victoriosa de Dios en su defensa. Cristo también sufrió acusaciones injustas pero Dios lo resucitó llenándolo de alegría. El salmista ruega a Dios que lo proteja de sus enemigos y sus palabras venenosas, y que Dios lo llene de paz y alegría como a Cristo resucitado.