El documento resume un salmo bíblico en el que una persona acusada de un crimen clama su inocencia ante Dios y le pide que lo libre de sus perseguidores. Explica que este salmo se recitaba como parte de un ritual en el templo donde los inocentes podían someter su caso a la justicia divina para evitar ser ejecutados injustamente. Resalta que al declarar su inocencia, la persona no afirmaba estar libre de todo pecado, sino solo del crimen del que se le acusaba.