Este documento analiza el Salmo 133, el último de los Salmos de las Subidas. Se describe cómo los peregrinos cantaban este salmo durante celebraciones nocturnas al partir de Jerusalén, bendiciendo a los sacerdotes que permanecían en el Templo alabando a Dios toda la noche. También compara a Jesús como el perfecto siervo de Dios que pasaba noches enteras orando al Padre, y exhorta a los cristianos a dedicar tiempo a la alabanza y acción de gracias a Dios, no solo a la petición.