Santa Cristina nació en Italia en una familia noble no cristiana. Al convertirse secretamente al cristianismo, su padre la entregó a las autoridades para ser juzgada, quienes la sometieron a varios tormentos como cortarle los pechos y la lengua, pero milagrosamente no resultó herida. Finalmente fue asesinada con tres flechas y enterrada en un castillo. Su festividad es el 24 de julio.