El documento presenta un alegato emotivo desde la perspectiva de un feto que se siente condenado a muerte antes de nacer, expresando su dolor y rechazo en un mundo que lo considera indeseado. A lo largo de diversas estaciones simbólicas, se reflejan la angustia y el sufrimiento que experimenta, así como un llamado a la defensa de la vida y una crítica al aborto. Finaliza destacando un mensaje de esperanza y la necesidad de reconocer y valorar la vida desde el vientre materno.