Jaimito presenta sus exámenes finales. Sus maestros parecían muy religiosos porque solo exclamaban "Ay Dios mío" y "Santísimo" al corregir. Más tarde, Jaimito le dice a su madre que solo hay una madre después de que ella le mandara a comprar cervezas y él solo encontrara una en la nevera. Finalmente, Jaimito consigue su primer trabajo exhibiendo un león, aunque en realidad no tiene ninguno.