Los cuatro "Cánticos del Siervo" en Isaías describen la entrega amorosa del Siervo a favor de su pueblo, sufriendo desprecio y muriendo inocentemente para liberar a los oprimidos. Jesús asume plenamente esta misión como el Siervo de Dios, entregando su vida en la cruz para salvarnos y resucitando a los tres días, cumpliendo así las profecías del Antiguo Testamento.