La mujer recibió su sanidad al tener fe en Jesús y actuar en base a lo que había oído sobre él, tocando su manto. Jesús reconoció que el poder había salido de él para sanarla. La unción del Espíritu Santo se activa a través de la fe que viene por la palabra de Dios, y al confesar con la boca lo que se cree. La unción puede transferirse de una persona a otra o impregnarse en objetos para sanar a distancia.