Simón Pedro, originario de Betsaida, era pescador y se convirtió en uno de los apóstoles más cercanos a Jesús tras ser llamado por él. A lo largo de su vida, mostró un fuerte liderazgo y realizó importantes contribuciones a la iglesia primitiva, incluyendo su papel en el Pentecostés y en el Concilio de Jerusalén. Murió martirizado en Roma bajo el mandato del emperador Nerón, según la tradición.