El documento describe varios factores que impulsaron a los cristianos primitivos a la evangelización. No fue la gran comisión, sino el ejemplo de Jesucristo. Pablo y Pedro sintieron la responsabilidad de compartir el evangelio por su relación con Dios. A pesar de ser un perseguidor de la iglesia, Pablo recibió misericordia de Dios para predicar el evangelio. La gratitud, devoción y dedicación a Dios por su rescate en la cruz fue lo que motivó a la iglesia antigua a evangelizar.