Este documento discute la importancia de soñar en grande pero también de tomar acción para hacer realidad los sueños. Aunque soñar no es malo, los sueños solo se quedarán sueños a menos que se trabaje activamente para cumplirlos. El documento anima a los lectores a creer en lo que Dios puede hacer a través de ellos, mantener una vida de oración y servicio, y tomar acción concreta y constante para avanzar hacia sus sueños en lugar de solo hablar de ellos.