El documento habla sobre la importancia de no abandonar la pelea y seguir luchando a pesar de las dificultades. Ofrece tres razones principales para no rendirse: 1) Dios nos ha dado un espíritu de poder, amor y dominio propio para vencer; 2) Debemos ser persistentes y no desanimarnos ante los obstáculos; 3) Es necesario anticiparnos a la victoria con nuestras palabras y acciones, en lugar de anticipar el fracaso.