El documento cuenta la historia de un hombre al que Dios le ordenó empujar una gran roca frente a su cabaña cada día. A pesar de sus esfuerzos, la roca no se movía. Satanás intentó hacerle desistir diciéndole que su trabajo era en vano. Cuando el hombre le preguntó a Dios por qué había fallado, Dios le explicó que su tarea era empujar la roca para fortalecer su fe, no para moverla. Dios mismo movería la roca a su debido tiempo. La lección es que debemos obedecer