El documento narra la historia de Obed-edom, quien recibió el arca del pacto en su casa y fue bendecido por Dios como resultado de su devoción y cuidado hacia el arca. David, al enterarse de las bendiciones que recibió Obed-edom, decidió llevar el arca a Jerusalén con alegría. La vida de Obed-edom sirve como un ejemplo de lealtad y servicio a Dios, siendo reconocido y bendecido más allá de su tiempo.