Abby Sunderland, una adolescente estadounidense de 16 años, intentaba dar la vuelta al mundo en solitario en su barco Wild Eyes. Después de 5 meses de navegación, sufrió una avería en el mástil durante una tormenta en el Océano Índico y emitió una señal de socorro. Fue rescatada sana y salva por las autoridades australianas después de que su familia pasara horas angustiadas por su suerte. A pesar de los riesgos, demostró gran destreza como navegante.