La taxonomía de Bloom fue revisada en 2001 por Anderson y Krathwohl para actualizar los niveles de aprendizaje. En 2008, Andrew Churches actualizó esta revisión para adaptarla a la era digital, incorporando ejemplos de verbos relacionados con las tecnologías de la información. La taxonomía categoriza los objetivos de aprendizaje en seis niveles crecientes de complejidad cognitiva: recuerdo, comprensión, aplicación, análisis, evaluación y creación.