El poema desafía al lector a no subestimar las capacidades de una persona con discapacidad, y a darle una oportunidad para demostrar su valía más allá de las apariencias físicas. El autor pide al lector que mire más allá del cuerpo y conozca su alma, y lo reta a aceptar este desafío para cambiar su perspectiva sobre la discapacidad.