La joven chilena Juana Fernández Solar sintió desde temprana edad la vocación religiosa. En 1919 ingresó como monja carmelita descalza en el convento de Los Andes con el nombre de Teresa de Jesús. Se sintió profundamente inspirada por la espiritualidad de Santa Teresa de Ávila, citando y recomendando sus escritos. Para Teresa de los Andes, Santa Teresa fue un modelo a seguir en su búsqueda por vivir plenamente su vocación carmelita y llegar a ser una gran santa.