El documento es un testimonio de un cacique que relata su vida y recuerdos, coescrito por Pascual Coña y el misionero capuchino Ernesto Moesbach. Se destaca la preocupación de Coña por la chilenización de las nuevas generaciones de su pueblo y reflexiones sobre el respeto a la diversidad cultural. Se concluye que todas las culturas son valiosas y que debemos abrir nuestra mente para aceptar y apreciar las diferencias.