La tauromaquia, que incluye la práctica de lidiar toros, es vista como un espectáculo cruel y degradante que causa sufrimiento animal. Se argumenta que estos eventos no representan la cultura ni el júbilo de un país, y que la sociedad debe dejar de apoyar esta barbarie. La anti tauromaquia plantea la necesidad de reconocer el dolor de los animales y buscar una alternativa que fomente el respeto hacia ellos.