Este poema recuerda a una mujer amada. La describe como buena, santa, bella y tranquila. El poeta recuerda haber ido con ella al prado verde y haber visto sus ojos arder como un retoño mientras las hojas caían en su alma. La abrazaba como una enredadera mientras su voz suave y tranquila lo envolvía. Ahora, aunque es temprano, siente que sus ojos y el otoño están lejos. Su recuerdo es de luz, humo y calma, más allá de sus ojos ve un est