La leyenda de la luciérnaga y la serpiente ilustra cómo algunas personas atacan a quienes brillan o sobresalen sin haberles causado daño. A través de un diálogo, la luciérnaga aprende que su luz incomoda a la serpiente, simbolizando la envidia y la adversidad. La moraleja invita a seguir siendo auténtico y no permitir que otros apaguen nuestra luz.