Este poema trata sobre la muerte de un hombre y su encuentro con Dios. Dios le dice que es hora de irse y lleva una maleta, pero cuando el hombre la revisa se da cuenta que está vacía. Dios le explica que en realidad nada le pertenecía - sus posesiones, recuerdos, talentos y seres queridos eran sólo temporales. Lo único que es verdaderamente suyo son los momentos que vivió. El mensaje final es apreciar la vida en el presente y ser feliz.