Una chica necesitaba dinero para salir de fiesta con sus amigas, por lo que aceptó hacer de canguro para el hijo de su vecina enfermera. Al principio el niño era desordenado y difícil de controlar, pero la chica logró calmarlo coloreando con él. Pasaron el resto de la tarde jugando, viendo una película y leyendo juntos. Los padres quedaron complacidos con la niñera y le ofrecieron más trabajo futuro. A pesar de estar cansada, la chica se sintió recompensada por haber entre