Este documento narra una lección que un profesor enseñó a un estudiante universitario. Mientras caminaban, vieron unos zapatos viejos que supusieron pertenecían a un anciano pobre. El estudiante quería esconder los zapatos para bromear, pero el profesor sugirió dejar una moneda en cada zapato para alegrar al hombre. Al encontrar las monedas, el anciano oró agradecido por poder alimentar a su familia enferma. El estudiante aprendió que es mejor dar que recibir.