El documento habla sobre cómo el fuego del Espíritu Santo purifica el corazón y la vida. Explica que el fuego de Dios es para limpiarnos de toda maldad e impureza, así como para santificarnos, sacando lo mejor de nosotros y reposicionándonos. También menciona que cuando somos purificados por el fuego divino debemos gozarnos, orar y adorar a Dios.