El documento pide a los lectores que dediquen 60 segundos a rezar un Padre Nuestro por la persona que les envió el mensaje, y luego enviar el mensaje a otras diez personas. Argumenta que esto ayudará a que más personas recen a Dios y muestra el poder de Dios en sus vidas. Finalmente, desafía a los lectores a enviar el mensaje si no se avergüenzan de amar y alabar a Dios.