Un expositor comenzó un seminario con 200 personas y tomó un billete de $100 entre sus manos. Aunque arrugó y pisoteó el billete frente a la audiencia, todas las manos continuaron levantadas cuando preguntó quién lo quería, porque el valor del billete no cambia por su apariencia. De igual forma, nuestro valor intrínseco no depende de nuestro aspecto físico u otras características, sino de nuestras acciones y conocimientos. Las personas que más recuerda uno no son necesariamente las más famosas o exit